La identificación del cordero será clave

La tendencia mundial a aumentar el precio del cordero puede ser una realidad en esta década a partir de varios fenómenos como el Brexit, la demanda de los países asiáticos y la caída de censos en Australia a causa de los incendios, el cambio climático, etc.

Esto puede ocurrir con las canales pesadas, segmento en el que España, por razas y climatología y costes de producción por poca hierba y piensos costosos, no es la más competitiva, salvando parte de la producción del merino con cruces.

En España y el área mediterránea producimos y se consume más ligero, pero en diferentes condiciones.

Para las ganaderías de ordeño, el lechal no es su principal fuente de ingresos, ni de lejos, pero compiten con el precio de los ganaderos de extensivo para los que el valor del cordero es casi el 100% de los ingresos (exceptuando la ayuda asociada ya que es para todos igual).

Si a la competencia del lechal de las de ordeño, añadimos la llegada de varios cientos de miles de corderos de Italia, Grecia y Francia, la presión a la baja de los importadores y las cadenas de supermercados que los compran es aún mayor.

Hasta aquí todo es legal y poco podemos decir cuando nuestro balance de exportaciones de carne de cordero es mejor que el de las importaciones.

Sin embargo, podemos hacer mucho por un mejor precio con una correcta estrategia de defensa por la identificación del origen y la forma de producción.

La legislación europea obliga a la identificación del país de origen y sacrificio, pero con grandes lagunas:

1-. Es obligado solo en los envasados pero con una letra tan pequeña que es muy difícil advertir por el consumidor.

2-. Se pone en los envasados, pero no en la publicidad en cartelería, ni por la megafonía del supermercado o medios de comunicación, sobre todo cuando se promocionan como oferta gancho en campañas como en Navidad.

3-. En punto de venta al corte, léase carnicerías de minoristas o en los supermercados, no es obligatoria la identificación, solo que guarden el albarán de compra.

En conclusión, que como decíamos, se queda a mitad de camino para que el consumidor sepa lo que compra respecto al origen y que según las encuestas de Interovic, el origen es el factor más apreciado siempre que sea de calidad similar, por el consumidor español.

 

“Podemos hacer mucho por un mejor precio con una correcta estrategia de defensa por la identificación del origen y la forma de producción”

 

 

¿QUIÉN DEBE ACTUAR?

Interovic sin ninguna duda como sector aglutinador de la producción y comercialización del cordero español.

El sector productor representado por las OPAS o sindicatos y cooperativas debería tener este tema como prioritario, unido a la divulgación del producto nacional en campañas más potentes que en años anteriores.

Si para los cebaderos y la industria lógicamente la exportación es muy importante, para los productores y sobre todo para los de extensivo la campaña de origen nacional y una mejor identificación es clave para la mejora del precio y su supervivencia.

Bandejas de producto de Grupo Pastores con la etiqueta identificativa de la campaña “Mejor de origen nacional”.

 

 

Las organizaciones de la industria y sobre todo la transformación y venta minorista, deberían entenderlo y aliarse para la continuidad del ovino en amplias zonas de España donde está en peligro de extinción.

En conclusión, habría que ponerse las pilas para lograr estos objetivos, más cuando el Ministerio de Consumo se ha definido claramente en la línea de mejora de la identificación y el debate actual sobre precios de origen y destino empuja a hacer algo efectivo a favor del productor local.

 

Cartel campaña INTEROVIC  2019 “Más cerca es mejor”.

 

 

LA IDENTIFICACIÓN DEL TRANSFORMADO

La normativa europea de identificación no obliga a identificar los productos transformados. El problema es qué es lo que se considera un producto transformado. ¿Qué porcentaje de producto nacional o no debería llevar para considerarse como tal?

El tema es con cualquier pequeño añadido, como aceite y poco más, en el preparado del cordero, ya es un producto transformado y eso exime al fabricante   indicar el origen del producto.

 

“Cada vez más el consumidor querrá saber la huella ecológica y el cordero de importación recorre miles de kilómetros”

 

La Unión europea puede hacer excepciones, como ha hecho con Francia al menos, para obligar a identificar el origen en el producto transformado, lo que es muy importante en el caso del cordero.

Concretamente el lechal o cordero que se vende listo para calentar en unos  minutos, podría ser lechal griego, o de otros países, compitiendo claramente con el producto nacional.

El consumidor necesita saber el origen en todos los casos, porque cada vez más, se tendrá en cuenta la huella ecológica, es decir, los miles de kilómetros que haya podido recorrer esa carne, el impacto medioambiental en  el lugar y modo de producción (por ejemplo, si es estabulada o no), etc.

 

Francisco Marcén.
Ex Director General de Pastores y ex presidente de INTEROVIC

2020-02-28T13:25:54+00:00

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