A vueltas con la PAC: el CAP y los pastos

 

Desde que a los ganaderos de extensivo se les recomendara desde las administraciones públicas volcar las ayudas de la oveja, cabra y vacas a la tierra, todo o casi todo han sido problemas.

Se podría decir que, hasta el momento, quienes no lo hicieron y se han quedado con los derechos especiales, cobrando en torno a 35 euros por oveja, han sido los más beneficiados. El resto, quedando en torno a 12 euros por oveja con la asociada (cifra que no aumenta, por cierto, pese al descenso de ovejas elegibles), tienen volcada su mochila en pocas hectáreas, salvo excepciones.

Con todo, el caso más flagrante es la comparación con los desacoplados parcialmente entre 2005 y 2010 y al 100% a partir de esa fecha. Tema que continuará con algunos recortes por la convergencia hasta 2025.

El CAP -coeficiente de admisibilidad de pastos- fue el primer problema, grave para muchos.

La eliminación de pastos donde volcar la PAC, les obligó a alquilar hectáreas en otras localidades que en muchos casos ceden para su pastoreo, porque en su mismo pueblo tienen la zona natural de pasto, aunque hayan sido “capados” para la PAC.

Un coste innecesario si las cosas volviesen al cauce normal, suavizando la aplicación del CAP, sobre todo en Aragón que es donde seguramente se está aplicando de la forma más estricta de España (y de Europa).

El reglamento Omnibus permitió suavizar el CAP como se hizo en la dehesa de Extremadura y otras zonas, pero Aragón no se sumó al carro. Ahora, con la obligada aplicación de la convergencia, viene una nueva vuelta de tuerca. Al volcar la ayuda de la oveja en poca tierra, el derecho por hectárea está más alto que la media y se recortará progresivamente hasta 2025 empezando en 2021.

Otro problema añadido, que esperamos que sea anulado por el MAPA, es obligar a pastorear efectivamente las hectáreas elegibles y no cederlas, lo que sería la muerte de muchos y buenos ganaderos que como decía anteriormente se han visto obligados a ello (por culpa del CAP).

Si para solucionar el problema creado por los especuladores en torno al cebo, se tomase esta medida, el remedio sería mucho peor que la enfermedad.

Por ello, cooperativas y organizaciones agrarias, han alegado en contra de este proyecto del MAPA y esperamos que se logre esperar a 2023 para acabar con la citada especulación y se liberen hectáreas para la verdadera ganadería extensiva.

La PAC 2023 pinta bien para el ovino si se añade al pago básico una ayuda asociada más generosa para la ganadería extensiva vulnerable y la nueva ayuda de Ecoesquemas que debería ser por oveja y no por hectárea, ya que el CAP desaparecería. Pero hasta ese momento hay que solucionar problemas como el CAP de forma realista no ahogando a quienes se les debería poner alfombra roja por continuar en el sector.

 

Francisco Marcén.

Ex Director y socio fundador de Oviaragón.

2020-11-06T15:34:38+00:00

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