Ángel Royo «Ramoner», el guarnicionero de los Monegros

La Asociación de Defensa Sanitaria de Ganado Ovino y Caprino OVISA (Sariñena-Robres), en colaboración con Oviaragon-Grupo Pastores y FEMOGA, lleva organizando desde hace 27 años el CONCURSO DE MACHOS CAPRINOS (Chotos).

Un Concurso único en el mundo ganadero con unas particularidades que crea nuestro tipo de ganadería de ovino y caprino con pastoreo conducido, convirtiéndola a ella misma y a todo lo que la rodea: historia, pastores, majadas, refugios, perros de pastoreo, razas, puertos, productos de los animales, cultura, tradiciones, fiestas, manejos, plantas aprovechables, infraestructuras, etc… en una actividad única repleta de virtudes para nuestros pueblos y montes difícil de igualar.

Estos extraordinarios animales, que lideran nuestros rebaños, representan en muchos casos la carta de presentación de los mismos.

Guían, dirigen y presiden al resto de sus integrantes, y para ello se engalanan con unas magníficas esquilas y unos preciosos collares llenando de solemnidad el andar del rebaño con música y colores.

En esta labor los guarnicioneros, fabricando y decorando esos grandes, anchos, estrechos, medianos y pequeños collares que llevan la música, han realizado verdaderas obras de arte.

Como el collar que lleva el cuartizo (esquila grande del núm. 7 de Nay “ el Ferrari de los Pastores”), que recibe el choto premiado de este Concurso y aquí hemos tenido la suerte y el regalo de que nos lo hiciera un gran profesional durante 27 años,  D. Angel Royo Mora, los mismos que llevamos de Concurso.

Por ello este último 10 de Agosto, reunida la Junta de nuestra ADS en la localidad de Robres (Huesca), con motivo del imprevisto fallecimiento de nuestro querido guarnicionero “Ramoner”, aprobó la creación y entrega de este «I Choto de Honor» para agradecer en esta primera edición su gran aportación y arte, y para que en futuras ediciones nos sirva para reconocer la colaboración de tantas personas que desde el inicio hay contribuido a crear  mejorar y consolidar este concurso.

 


La familia de Ángel Royo «Ramoner» recoge el I Choto de Honor en Sariñena.

D. Angel Royo Mora. Gracias. Son los guarnicioneros nuestros héroes que luchan contra la obsolescencia programada de las cosas.

El abuelo de Angel, D. Ramón Royo Maestro, montó la guarnicionería en Sariñena en 1918 después de una estancia familiar de camineros en la localidad leridana de Juneda, en la Comarca de las Garrigas catalanas.

Buen oficio en aquellos años, donde el mundo agrícola y ganadero dominaba el medio rural, y todas las actividades que lo rodeaban, incluidas la amas de casa, necesitaban una gran cantidad de utensilios para su trabajo, que de forma continuada se reparaban y reciclaban para que siguieran siendo útiles.

Con 11 años inició ya Angel este máster de guarnicionero, que de forma ininterrumpida ha ejercido hasta que su salud se lo ha permitido.

Eso sí, siempre con una sonrisa en la cara y una palabra amable para cualquiera de las personas que hemos tenido la suerte de conocerlo y compartir algo de nuestro tiempo con él.

Años duros de posguerra donde tuvo que compartir el oficio que casi sobrevivía con trueques diversos con otras labores, como ocurrió cuando se construyó el ayuntamiento de Sariñena donde participó de peón.

En estos años de alpargata y caballerías, el oficio se convirtió en itinerante, y eran grandes las temporadas que pasaban de casa en casa en las localidades próximas: Capdesaso, Huerto… reparando y haciendo aparejos: tirantes, lomeras, cuerdas, brazaletes, guardapolvos, bridones, cabezadas, anteojeras, sillones, barrigueras, ramales, albardas, mantas, sillas de montar, collarones, sogas, morrales y demás útiles de labranza, tiro y pastoreo.

Con espíritu emprendedor Ángel siempre se fue adaptando y ampliando la actividad conforme avanzaban los tiempos con maquinaria moderna para fabricar y coser: toldos, zahones, reparar maletas, calzado, bolsos, para tapizar sillas, sillones, sofás… hasta que con Antonieta, su querida Antonieta, modernizaron el negocio y abrieron la juguetería que ha llenado de ilusión y magia a todas las generaciones de niños de Sariñena y toda la comarca desde los años 60 del siglo pasado hasta hoy.

Esa puerta abierta para todo el mundo, esa voluntad de ayudar en todo momento al que lo necesitaba, ese río de amabilidad total sigue abierto hoy en manos de su hijo Ángel, guardando la forma de ser y de compartir de toda su familia: su hija Elena, su yerno Jesús, su nuera Sonia y sus nietos Luis, Inés y Jorge.

D. Ángel, gracias por todo lo que nos has dado.

2023-12-15T12:15:25+00:00

Comparte esta historia, elige tu plataforma!

Deja tu comentario

Ir a Arriba