Carne: más calidad, menos cantidad

ARTÍCULO DE OPINIÓN

La recomendación de los científicos del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) que asesoran a Naciones Unidas sobre la necesidad de disminuir el consumo de carne ha levantado inquietud en la población que ya reduce su ingesta. Entre otros motivos y modas, las más importantes serían la salud y la sostenibilidad.

Por motivos de salud está claro que cualquier exceso es malo y tras las graves declaraciones desde la OMS hace 4 años, finalmente solo las carnes procesadas quedaron en el grupo 1 de productos cancerígenos, quedando exentas las carnes rojas en el informe posterior.

La recomendación de la Organización Mundial de la salud es un consumo por persona en torno a 25 kg. al año, la mitad de lo que se consume en Europa y la cuarta parte de los EEUU, pero muy por encima de los países en vías de desarrollo que necesitan la proteína animal para combatir la desnutrición.

La carne es necesaria para la inmensa mayoría de nutriólogos y médicos ya que aporta nutrientes, vitaminas y minerales, la b12 y el hierro por ejemplo, que los vegetales no tienen en cantidad necesaria ayudando a absorber los de los propios vegetales.

Es cierto que hacen falta varias unidades de proteína vegetal para producir una de origen animal, lo que no quiere decir que su complementariedad no sea necesaria.

Para abastecer al mundo de las proteínas de origen animal no queda otra que ir a modelos de eficiencia productiva, lo que se está consiguiendo desde la mejora genética, la alimentación, la sanidad, etc. Además, con estas mejoras las emisiones de CO2 son menores por kg. de carne.

La ganadería extensiva, de no dedicar gran parte de la superficie agrícola difícilmente podría producir esos 25 kg. de carne que necesita el mundo para su salud. Al lado de la intensiva es artesanal en todas sus facetas, es menos productiva pero mejor para el medioambiente y la sostenibilidad, por el aprovechamiento de recursos no utilizables, la limpieza de bosques evitando incendios y el efecto sumidero de carbono debido al pastoreo y la materia orgánica que aporta.

La intensiva y especialmente el porcino en España, tiene que resolver problemas ambientales como las emisiones de amoniaco con los purines, que requieren soluciones urgentes de un sector con importantes beneficios y en su defecto medidas coercitivas que les obliguen a mejorar.

Respecto a la solución de cómo disminuir el consumo de carne en países desarrollados, no es subir el IVA que perjudicará a las clases medias y bajas, llevándolos al consumo de carnes baratas, muchas de ellas incluidas en el grupo 1 de cancerígenas según la IARC de la OMS.

La solución pasaría por unas buenas campañas de información, etiquetado legible con distintivos de origen y modo de producción.  Convertir las escuelas y sus comedores en lugares de formación nutricional, forjar un consumidor responsable, sin influencias publicitarias de un lado, ni posiciones extremas contra la carne de otro.

Más calidad y menos cantidad sin aumentar el presupuesto familiar, para estar sanos, felices y poner nuestro grano de arena en evitar la destrucción de nuestro planeta en emergencia climática.

 

Francisco Marcén Bosque

Ex Presidente de Interovic (Interprofesional del Ovino y Caprino de España)

Ex Director General de Pastores Grupo Cooperativo

2019-11-13T12:40:10+00:00

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