Posted by Miguel Navarro

Michel Pardo es agricultor, ganadero, y cantador de jotas, y su pasión por el campo se nota en todas las que canta, “porque esto es mi vida, es mi oficio. Me gusta hacer feliz a la gente cantando jotas, si consigues hacer pasar un buen rato a quien te está escuchando, ya me doy por satisfecho”. De la jota dice que le da un poco de miedo tener que proteger una cosa por decreto o tener que institucionalizar algo para darle valor. Y del campo piensa que tiene futuro. “El campo tiene que seguir porque es el modo de vida o de alimentación de la humanidad”.
Es un apasionado del campo y de la jota. ¿Se puede ligar una cosa y otra?
—Por supuesto. Creo que el campo y la jota nacieron juntos, o casi. Siempre he oído que la jota ha estado muy ligada a las labores agrícolas, al campo y a la naturaleza, y aunque también habla de amor y de otras cosas, muchas veces hace referencia a la agricultura y a la ganadería, sí que están ligadas.
¿Cuándo empieza a cantar jota?
—En los años 80 estudiando en Jaca. Tengo una libreta muy pequeñita que conservo donde tengo apuntadas jotas y los tonos en los que canto, la llevo siempre conmigo. Recuerdo que la compre en el año 81, me la vendieron en Escolapios. Fue entonces cuando empecé a tener interés por la jota, y en esa libreta iba apuntando las que oía, tendría yo 14 o 15 años. Esta libreta la sigo utilizando, le voy añadiendo hojas, es mi archivo, va siempre conmigo, sin ella la verdad que estoy perdido.
¿Y cuándo fue la primera vez que cantaste en público?
—De manera informal fue en el año 87 en Burgos, estando en el servicio militar . El día de la patrona de artillería, 4 de diciembre. Tengo una foto vestido de soldado con un cachirulo que me puse en la cabeza, lo guardaba en la taquilla, y cante “La Palomica”. Pero la primera vez que cante vestido con el traje regional y en un escenario fue el Día de la Comarca, el 9 de junio de 1990 en Panticosa, y con el Grupo Folclórico Santiago, hace ahora 35 años, y sigo con el grupo…
Has dicho que te consideras aprendiz tardío de jota, ¿por qué?
—Porque cuando empecé a ensayar jota cantada con alguien que te enseñara tenía 24 años. Los chavales que entran en el Grupo tienen 8 o 9 años, pero con 24 para mí ya era tarde, aunque he de decir que nunca es tarde. Sé cantar de oído, pero no sé música, sigo yendo a clases de canto, y pensando que empecé tarde a aprender. En algún momento he pensado en abandonar porque son muchos años y con el trabajo me cuesta llegar a los ensayos, pero sigo, me gusta cantar jota.
¿Cuál es tu preferida?
—“Tendí la manta en el monte y se me llenó de flores. Bendita sea la madre que nos parió a los pastores”, aunque también se puede acabar diciendo: “Que parió a los labradores”, de las dos formas la canto, es mi preferida. Es una jota muy de campo, muy bonita, para mí es el santo y seña.
Eres agricultor y ganadero, ¿está el campo presente en tus jotas?
—Los cantadores, en general, cantamos según el estado de ánimo y el público al que te diriges. Creo que el 70% de las jotas que canto son al campo. Hay gente que me dice que cuando canto jotas del campo las vivo más, puede ser. Todas son muy bonitas pero esas me tiran más.
¿Goza de buena salud la jota?
—Mi mirada hacia la jota son los 35 años que la llevo cantando y es una mirada corta para saber si la jota evoluciona con buena o mala salud. Hace años la jota se cantaba en todos los sitios, en cualquier sobremesa o reunión, en los pueblos, y ahora no se oye ni una ni media. Es verdad que en los últimos años los medios de comunicación hacen mucho por la jota, se le da visibilidad, hay concursos, certámenes, festivales… Hay un auge y se ve nivel. También en las escuelas. Por lo tanto, pienso que la jota tiene buena salud, aunque dice la gente mayor que antes se cantaba más.
¿Debería ser declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad?
—A mí me da un poco de miedo tener que proteger una cosa por decreto o tener que institucionalizar algo para darle valor. La jota tiene que ser lo que es y lo que el pueblo sienta, en baile, canto o rondalla. No creo que, porque la protejamos de una forma u otra vaya a perdurar más o menos, pero bienvenidas sean todas las ayudas y lo que se haga en preservar todo lo que es un legado de cultura.
Y el campo, ¿tiene buena salud?
—Sí, no nos podemos quejar. Los años son los que son, la coyuntura europea y mundial es la que es, y qué sector no tiene problemas y pasa por buenos y malos momentos. El campo es naturaleza, dependemos mucho de la naturaleza y del clima y hay que tirar hacia delante. Creo que quien vive del campo y se queda en el campo ya tiene que tener un gen de ‘tirar palante’ vengan mal, bien o regular las cosas. Y el campo tiene que seguir porque es el modo de vida o de alimentación de la humanidad. Pienso que siempre tendrá vida y actividad, de una manera o de otra. Siempre habrá gente que lo trabaje y lo cultive, que lo cuide, que lo mantenga y que produzca para el resto de la humanidad, claro que sí.
Artículo de Mercedes Portella publicado en el Diario del Alto Aragón el 18/5/2025. Puedes ver el original aquí.
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